¿Por qué no funciona la oposición cubana?

Un escándalo de corrupción interna salpicó a la organización Damas de Blanco, creada en 2003 bajo la sombrilla de Estados Unidos. En video Cubainformación TV recoge las denuncias de siete miembros y ex miembros de este colectivo que denunciaron a la actual presidenta Berta Soler por el desvío de los fondos económicos que reciben del exterior, particularmente de Estados Unidos, así como por prácticas “dictatoriales”. 

Con posterioridad se produjo la renuncia de un grupo de entre 19 y 27 miembros de la organización. La renuncia y la forma en se manejó lo sucedido ha creado que muchos que simpatizan con el grupo miren con recelo a Berta Soler.

Algunas de las mujeres que renunciaron dijeron que Soler empeoró la disputa durante la reunión en Santiago al telefonear a diplomáticos de Estados Unidos en La Habana para informar de las renuncias —una llamada que tomaron como una amenaza de negarles visas estadounidenses. Soler dijo a El Nuevo Herald  que no haría comentarios sobre esta alegación. Radio Martí informó la semana pasada de que ella colgó cuando uno de sus periodistas le preguntó sobre esta denuncia.

Por otra parte, el mercenario José Daniel Ferrer ha sido acusado con pelos y señas por tratar a un seguidor como un esclavo. El blog Cambios en Cuba informó que Raudel Vinajera, en Carolina del Norte, acusó además a su ex amo de lucrar en su interés personal con el dinero que el gobierno de Estados Unidos le paga a los opositores en la Isla, así como de dirigir una agencia de viajes (UNPACU) donde Ferrer es quien determina, a cambio de favores, quién puede salir de la Isla o no.

“Pero los disidentes dicen que sus problemas son obra de infiltrados del aparato de Seguridad del Estado en la isla, empeñados en alimentar los celos y rivalidades que han desgarrado durante mucho tiempo al movimiento de oposición, o en crear nuevos problemas internos.” señaló El Nuevo Herald.

Sin embargo, un recorrido por sitios de derecha o contrarrevolucionarios y una fuente bien confiable a Washington como Jonathan D. Farrar ex jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, aportan sus amargas verdades sobre llamada “disidencia” u “oposición”, que ahora suma a sus características la realización de turismo político financiado. Lo cierto es que más que infiltrados están carcomidos:

• Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo
• Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie
• Las encuestas informales que hemos hecho entre solicitantes de visas y refugiados muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas
• Tengan o no las organizaciones de oposición agendas capaces de atraer la atención de una amplia gama de intereses en la isla, es preciso que empiecen por lograr cierto grado de unidad de objetivos como oposición o al menos que dejen de gastar tanta energía en serrucharse el piso los unos a los otros
• Pese a sus afirmaciones de que representan a “miles de cubanos”, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo, al menos desde nuestra óptica, limitada, en la Habana
• Cuando cuestionamos a los líderes disidentes sobre sus programas, no vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves
• Si bien la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos
• Los de la isla acusan a los exiliados de Miami y Madrid de tratar de organizar sus acciones desde lejos y de no presentar cabalmente sus criterios ante los artífices de política de Washington
• Resulta irónico que en muchos casos la “comunidad del exilio” incluye a ex disidentes que hace muy poco abandonaron la isla, de manera que sus estrechas relaciones con los disidentes que permanecen en el país no parecen suficientes para mantenerlos en buenos términos con estos
• Son muy pocos los disidentes, si es que hay alguno, con una visión política aplicable a un gobierno futuro
• Pese a que no lo admitirían, los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa.

(Publicado originalmente en Isla mía)

 

  1. ed

    Excelente artículo, totalmente de acuerdo con sus comentarios.Considero que una de las causas que exista disidencia en Cuba es precisamente esa. No tienen un programa político ni objetivos coherentes, no tienen liderazgo ni organización, y sobre todo, no tienen poder de convocatoria, por la sencilla razón de que no representan los intereses del pueblo cubano.No ofrecen nada concreto, no le muestran a los cubanos lo que sería una Cuba democrática, todo lo contrario, demuestran anarquía y contradicciones internas. El gobierno cubano conoce a fondo toda la disidencia dentro de la isla, sabe como funciona, y sabe que no representan un peligro para el gobierno.

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